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K2-18b: los indicios de vida que todavía no convencen

El James Webb sugirió moléculas ligadas a la vida, pero reanálisis posteriores no las confirman.

En 2025, un equipo de Cambridge anunció los "indicios más fuertes" de actividad biológica fuera del sistema solar. La evidencia, sin embargo, sigue lejos de ser concluyente.

Ilustración de la nota: K2-18b: los indicios de vida que todavía no convencen

K2-18b es un exoplaneta a unos 124 años luz, más grande que la Tierra, que podría tener un océano bajo una atmósfera rica en hidrógeno. Un equipo dirigido por Nikku Madhusudhan, de la Universidad de Cambridge, analizó observaciones del instrumento MIRI del telescopio James Webb.

Detectaron señales compatibles con dimetilsulfuro (DMS) o dimetildisulfuro (DMDS), compuestos que en la Tierra producen sobre todo organismos vivos como el fitoplancton marino. Las concentraciones estimadas superaban las 10 partes por millón, miles de veces más que en la Tierra. La significancia estadística fue de unos 3 sigma, por debajo de los 5 sigma que se exigen para hablar de un descubrimiento.

Los propios autores dijeron que no era prueba de vida y que podría haber procesos no biológicos desconocidos. Después, otros equipos reanalizaron los datos, por ejemplo en los estudios arXiv 2505.13407 y 2508.05961, y no hallaron una detección significativa. Hoy el estado real es este: hay una señal débil y discutida, no una confirmación.

K2-18b tiene 8,6 veces la masa de la Tierra y 2,6 veces su tamaño, y orbita en la zona habitable de una estrella enana roja en la constelación de Leo. Una señal de 3 sigma implica un 0,3 % de probabilidad de ser casualidad; para un descubrimiento se pide menos del 0,00006 %.

Datos clave

  • Señal de DMS/DMDS a unos 3 sigma; se requieren 5 para confirmar.
  • Concentración estimada superior a 10 ppmv.
  • Datos del instrumento MIRI del telescopio James Webb.
  • Reanálisis independientes no encontraron una detección significativa.

Más horas de observación con el Webb serán necesarias para confirmar o descartar la señal.

Fuente original: Universidad de Cambridge

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